jueves, 9 de febrero de 2017

(...) Lo normales que somos cuando ya no lo somos.

Me encanta el cine, me encantan las historias, me encanta quedarme pensando en cada escena, diálogo y conflicto dentro de ellas. Una vez mi papá me dijo: "me gusta relajarme con las películas, no hacerme caldo de cabeza"... y esta bien. Él opta por un relajo simplista (desde mi punto de vista), yo opto por un relajo más concientizado, si es que puede llamarse de esa manera. Y claro, podrán pensar "esta mina (palabra totalmente real al contexto actual chileno juvenil) no cacha que hay películas y películas", y fíjate que sí, lo sé, y al ver aquellas de relajo simplista no siento nada, y ese es el punto, sentir :)

Digo que me encanta el cine pero la verdad, se poco y nada sobre ello. Y te das cuenta de eso cuando vas explorando nuevas historias cinematográficas y más experiencias con el 7mo arte, de las cuales vas extrayendo de cada una de ellas, sentimientos, ideas, formas. Es como una ventana abierta a mundos a veces desconocidos, otros conocidos pero que te causan miedo, mundos que son tal cual al tuyo pero que no has querido ver. Hoy día quise buscar una película que me hiciste sentir y no me van a creer pero llegué a la tan aclamada y famosa 'American Beauty', y sí, ha mis 28 años no la había visto. Cuando me di cuenta de eso dije: "bueno, ¿y qué?, hoy era mi día para verla, no antes, no después"... y por Dios ¡qué película! Qué manera de plasmar tan sutilmente bien esa mierda en la que todos vivimos, de la que somos parte y no somos lo suficientemente valientes para dejar.

Parte de mi entorno directo y familiar tiene un dejo de aquel malestar, de esa mierda. Claramente cuando eres un infante formas parte sin concientizarlo. Y a medida que vas creciendo, pasa el tiempo y vas cultivándote, te vas haciendo consciente de que todo lo que llevas de vida hasta ese minuto, ha estado envuelto en un manto que te incomoda, que no te deja ser quién eres. Y no estoy aquí para culpar a nadie, ni para juzgar sobre aquella forma de vivir, sólo relato hechos, hechos concretos y verdaderos. Como conversaba una vez con una psicóloga a la cual fui cuando comencé a 'despertar': cada persona tiene su historia y las decisiones tomadas en su momento responden al contexto, las circunstancias, las emociones, a esa historia particular y única de cada uno de nosotros.

Todos experimentamos la rabia, el enojo, la frustración (entre otras cosas), por ejemplo, cuando nuestros viejos nos llamaban la atención o no nos daban permiso para salir, o cuando conversabas con ellos de temas 'poco comunes' y no podías entender cómo pensaban lo que pensaban y aún así seguir viviendo como si nada. Y claramente yo no quería eso para mí y ahí la rabia me hacia odiarlos de cierta manera, una rabia poco o nada comprendida por mí misma en ese momento. Hoy vuelvo atrás y entiendo, entiendo tanto y más, aunque no lo comparta, aunque no lo haga parte de mi vida. Hoy soy cociente de su historia, de esa historia que nos hace únicos y por la cual yo soy yo y tú eres tú. Pero a pesar de esto, todos y cada uno de nosotros tiene la oportunidad de despertar: despertar en el sentido tan simple y complejo a la vez de hacerte cociente de esa realidad, tú realidad, de cuestionarla, de preguntarte y responderte, de sentirla y ahí, recién en ese minuto, construirte bajo tus propias convicciones, y no las impuestas, no las normalizadas, no las dormidas.

'American Beauty' da una pincelada hermosa para plasmar esa realidad no cuestionada. El clásico "qué dirán" que todos conocemos, esa frase enferma y endemoniada que nos domina y nos envuelve en su manto asqueroso y putrefacto, haciéndonos olvidar quienes somos realmente, qué queremos de corazón, qué es lo que nos hace real y profundamente felices, qué es lo que nos hace sentirnos completamente cómodos y agradados, qué nos conecta, qué nos hace sentir de verdad. Todo es tan fríamente calculado, tan lejano a nuestro ser... que compra esto, que di esto otro, que compórtate de es manera, que ponte esa ropa, que peínate así, que muévete de esa forma, qué quédate callada, qué no opines, qué te muevas como todos nos vemos, ¡que dejes de sentir mierda! ¡Y no! Yo no quiero esto para mi vida y estoy segura que tú tampoco.

Por favor, aprendamos a conectarnos con nosotros mismos, con nuestro ser interior. Aprendamos a conocernos, a pesar de lo impactante que pueda llegar a ser al darte cuenta que quien creías que eras no es ni una pisca de lo que realmente escondes en tu ser. Desde fuera todo parece perfecto, aunque en realidad por dentro es un desastre... ahí está el dicho manto encubriendo lo que se conoce como indigno, sucio, inmoral, en vez de dejar entrever la autenticidad y fidelidad de nuestras vidas, por muy crudas que ellas sean. Dejemos de normalizar cosas que no debiesen porqué estar normalizadas: existe el divorcio, el aborto, la homosexualidad, la marihuana, el sexo, el amor y un sin fin de cosas que al parecer, no encajan en esa 'normalidad' porque se pretende que todos las vivamos de igual manera ¡y no! yo no amo como tú, no tengo sexo como tú, no conformo una familia como la tuya, no siento como tú porque somos únicos y debemos ser capaces de comprender que no hay una forma, no hay una manera, no hay una normalización, hay vidas únicas que quieren vivir, quieren sentir sin ser juzgadas, sin ser apuntadas con el dedo, sin ser discriminadas, sin valer menos que tu propia vida.

Kevin Spacey (quien interpreta a Lester Burnham) dice molesto: "¡pero si es solo un sillón!" cuando intenta besar a su esposa y ella se preocupa por la copa de vino que podía derramar líquido sobre dicho sillón. Qué mejor ejemplo de lo dormido que estamos, de lo muertos que estamos. Tanto así que preferimos preocuparnos de ese sillón probablemente sucio, porque ni siquiera se ha manchado, porque estamos preocupados de lo que aún no ha pasado en vez de ocuparnos de lo que está ocurriendo bajo nuestras narices, frente a nuestros ojos, debiendo ser ello lo que haga latir nuestro corazón. Manchemos juntos ese sillón y después de conectarnos como sabemos hacerlo, podemos limpiarlo juntos, como otra aventura en nuestras vidas, porque la vida se trata de eso, de aventurarse hasta por las cosas más pequeñas, porque de ellas, estoy segura, aprenderemos infinidades.

Que nuestras vidas no se trasformen en una "propaganda de lo normal que somos cuando ya no lo somos", que nuestras vidas no sean una farsa, por favor. Como leí en algún lugar: que no sea necesario depender de válvulas de oxígeno para sobrellevar la vida que llevamos, sino más bien, que el aire que respiramos sea suficiente para disfrutar, amar, sentir y ser auténticos.

PD: Creo que descubrí cómo seguir con este Blog...

No hay comentarios:

Publicar un comentario