lunes, 6 de febrero de 2017

Comencemos...

Empezar un Blog no es nada fácil... algunos pensarán que los que tienen 'aptitudes' para escribir les deberá fluir naturalmente las letras, las palabras, las frases, las oraciones. Alguna veces sí, otras veces no.
Recuerdo que desde mi niñez siempre tuve una especie de conexión especial con la lectura y la escritura, que fue haciéndose más tangible y lúcida a medida que pasaba el tiempo. Mágico fue cuando tuve que leer ciertos títulos en mi época escolar, y descubrir que la lectura no debe ser una obligación, una imposición, sino más bien un encuentro maravilloso entre tu mundo personal y ese mundo enigmático que vas leyendo. Sé y estoy consciente que la estructura de nuestro sistema educacional está construido de tal manera que hoy en día debemos imponer la lectura, en vez de cultivar la 'chispa' interna en cada uno de nosotros por empaparnos con historias maravillosas a través de la lectura.

No fue hasta la enseñanza media que tuve el agrado de leer títulos enigmáticos y, a partir de ellos, descubrir aquellos géneros que me emocionaban, aquellos autores con los que me conectaba, y aquellas palabras con las que sentía que salían desde mi propio interior ¡Ojalá todos pudieran lograr esto! Soy Educadora y cuando observo que mis niños, de una u otra forma, logran estremecerse al conectarse con un libro, se me aprieta el corazón y la sangre comienza a fluir alegre, motivada y enorgullecida de esas pequeñas y grandes mentes.

Para no perder el foco de este inicio, tendré que hacer una lista de las cosas que me van surgiendo... es increíble cómo la mente se expande cuando la estimulas.

Y así, a partir de aquellos libros, autores e historias, mi 'habilidad' para escribir fue saliendo a flote.
Sentía que tal cual como esos autores pudieron trasmitir sus mundos interiores, yo también podría hacerlo... y partí escribiendo ensayos. Los ensayos fueron la puerta abierta para este mundo de las letras, en el cual la estructura del formato me permitió entender sobre la argumentación, la coherencia y la cohesión del texto, y de ahí sólo tenía que abrir mi corazón.

Imagínense hace cuánto fue eso ¿unos 15 años? Y hoy, hoy febrero de 2017, puedo decir que aprendí a abrir mi corazón. Seguir un formato, respetar una estructura son fáciles en comparación a lo complejo que es el camino del autoconocimiento, ese camino que tiene de pedregoso como de calmo, de melancólico como de eufórico, de enormes tristezas como de grandes alegrías, de despojos como de encuentros, de miedos como de fortalezas, de consiente como de inconsciente. Enfrentarse a los miedos más profundos del alma es una tarea que requiere de valentía y coraje, porque en ese descubrimiento puedes perderlo todo, todo y más.

Durante todos estos últimos años, inocentemente creí que sabía de mí, de quién era, lo que me gustaba y desagradaba, lo que quería en mi vida y para mi vida. Pero no era así, y llegar a ese punto crítico en que te das cuenta que no te conoces, es una de las cosas más fuertes que he vivido. Mirar hacia atrás y preguntarte ¿entonces que he hecho de mi vida? ¿qué tipo de decisiones he tomado si no me conozco? ¿qué he hecho de mí misma si no sé quién soy? Y así podría seguir escribiendo las preguntas que me hice, pero que ya no valen la pena plasmar aquí.

Una de las primeras cosas que tuve que asumir, es que no todo lo podemos solos. Soy consiente que cada uno es responsable de su propia vida, que no debemos cargarle al resto tu vida, pero también sé que, a veces, no podemos solos, que no somos menos, qué se yo, fuertes, por pedir ayuda, por escuchar un consejo, por humanizarte. Gracias a eso pude apoyarme en gente extraordinariamente maravillosa, como también dejar de lado a otras que, tan simplemente, no querías que siguieran formando parte de tu camino. Y es sumamente difícil, soltar es sumamente difícil. Tenemos la costumbre de aferrarnos enfermizamente y olvidamos que somos seres que venimos y nos vamos casi sin darnos cuenta y que ese tiempo aquí, en este vida, debemos aprovecharla con lo simple, lo mágico, lo profundo.

Finalmente, aquí estoy, frente a este computador que estaba cubierto de polvo, polvo que era el fiel reflejo de esa vida dormida, cauta, dudosa, escondida, miedosa. Y conste, no digo que esa etapa haya sido mala o que esas definiciones deban ser encasilladas como 'negativas', más bien, son etapas de aprendizaje, de continuo aprendizaje que han forjado e impulsado, de una u otra forma, lo que hoy soy. Y no se imaginan las ganas fervientes que siento por escribir, por escribirme, por escribirles, por dejar abierto ese canal que conecta la mente con el corazón, el interior con el exterior.

Ventanas Abiertas será mi espacio, tu espacio si lo quieres así. Ventanas abiertas son aquellos pequeños espacios internos que se van abriendo en mi vida, como especies de escondites cerrados de los cuales estoy feliz de ir encontrando sus llaves una a una, llaves que mágicamente ya no están...

2 comentarios:

  1. Seca Fran!
    Que rico que por fin diste el primer paso a expresar todo aquello que tienes dentro...éxito en este nuevo camino de redescubrimiento de ti misma...que sea mucho, mucho más de lo que esperabas ;)
    ¡Un abrazo leoncita!

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    1. Gracias linda por darte el tiempo de leerme :) éxito tb para ti en esta nueva aventura que emprendes!

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