Desde los inicios, las artes han sido en lienzo en el cual la belleza ha encontrado un espacio cómodo para abrirse a nuevos mundos. Lo "bueno" era catalogado como bello, ligándose concrétamente a doctrinas religiosas que posicionaban todo aquello "bueno" como producto de la divinidad misma, por lo tanto, lo que no fuese producto de aquella divinidad, era catalogado como "malo", es decir, como feo. Pero con el paso del tiempo, algunos mutaron esta definición, diciendo que al ser todo una creación divina, todo debiese ser bello. Pero todo partió más o menos en el silgo V a.C., en donde los sofistas (pensadores griegos) comenzaron a definir la belleza como algo agradable que lograba satisfacer los sentidos, haciendo hincapié en que lo bello no tenía porqué ser bueno.
Pero poco a poco fue entrando en juego la subjetividad, aquello que es intrínseco, relativo, propio, individual. Tanto autor como espectador de aquella "belleza", comenzaron a hacerse consciente de su propia subjetividad, validando y expresando sus opiniones propias e igual de válidas que las de otros que, en el mismo instante, y a través de sus sentidos, palpaban una misma "belleza" peculiar. La visión de una verdad absoluta comenzaba a mutar lentamente, dando espacios a verdades diversas, opiniones distintas, miradas múltiples, bellezas imperfectamente perfectas.
Pero con la llegada del cristianismo, la belleza comenzó a depender de la acción de Dios. Fue a partir de ese momento en que el estigma de la divinidad como fuente única de la belleza, fue tomando mayor fuerza. Santo Tomás de Aquino decía que "la belleza del cuerpo consistía en la proporción adecuada de los miembros en el hombre, unida a cierta claridad de color"... proporción, adecuado, hombre (y no mujer), claridad de color. Claramente si uno de los mayores referentes del cristianismo en aquella época definía lo bello de esa manera, no había motivos ni conjeturas para desmitificarlo. El cristianismo no sólo promulgaba la palabra de Dios, sino que también se dedicó por años, hasta los días presentes, a desvalorizar el ser mujer, con todas sus letras.
A pesar de comenzar a visualizarse luces de aceptación de aquella subjetividad, la belleza de todas formas seguía encasillándose en cánones establecidos, dependiendo la época. De esta forma se comenzaron a establecer medidas y proporciones adecuadas, que fueron redefiniendo lo bello a lo armónico. conforme a ciertos criterios definidos por aquellos autoproclamados expertos en la materia.Fue así como los estándares sociales, tanto implícita como explícitamente, hacían que las mujeres se acomodasen a ese concepto de belleza armónicamente dominante, para ser aceptadas y valoradas en una sociedad claramente patriarcal y machista. Sí, el poder ejercido por el hombre desde tiempos inmemoriales, también ha influido notoriamente en lo que hoy, y a lo largo de toda la historia, conocemos y aceptamos como bello. Y así se fueron conjugando distintas teorías, algunas de ellas basadas, por ejemplo, en la importancia del equilibrio matemático de las partes, dando paso poco a poco a las emociones y a la imaginación.
Es decir, no sólo debemos permanecer en la casa porque la mujer es quien se encarga del hogar, no sólo debemos saber lavar platos y planchar camisas porque esas no son "cosas de hombres", no sólo debemos hacernos cargo de la educación de nuestros hijos porque el hombre tiene que generar dinero, no sólo debemos permitir ser violentadas, abusadas y maltratadas porque somos el "sexo débil", no sólo debemos vestir como la 'maldita moda' lo establece porque sino estás "pasado de moda" (y qué mierda significa eso), no sólo debemos tener sexo cuándo él/ella quiera porque la mujer no opina de "esas cosas" (¿tanto nos cuesta hablar de sexo?), sino que también debemos permitir que otros ajenos a nosotras mismas, nos digan si somos bellas o no, y qué implica formar parte de esa tan elogiada elite. De alguna u otra manera, los conceptos de belleza separados entre sí por las distintas épocas de la historia, se relacionan ayer y hoy sin lugar a dudas.
Desde pequeña la aceptación de mi misma fue un tema complejo, tan complejo que evadía tener que mirarme al espejo y no encontrar ni un atisbo de esos decálogos de belleza que me persiguieron desde la niñez. La sociedad, queramos o no, nos va envenenando de tal forma que terminamos convencidas de que no valemos ni un peso, de que la chica de al lado, al tener alguno que otro punto de ese decálogo de belleza, efectivamente es mas bella que tú, que sólo la cirugía plástica te permitirá llegar a ser eso que no eres, pero que es bello (te represente o no), que comer sólo 1.000 calorías diarias te permitirá tener ese cuerpo de medidas 'perfectas' (90-60-90), que la celulitis es una asquerosidad y tener la 'piel de naranja' te hace ver repugnante a los ojos de los demás, que las rubias tienen más oportunidades (de todo tipo), que no tener poto ni pechugas te hace parecer 'machote' y poco femenina, que si no te depilas pareces hombre (cómo si ser hombre o mujer fuera más o menos malo que lo otro)... y así podría seguir y seguir.
Los que me conocen (sólo por fuera) dirán: "ah, pero si tú eres flaca ¿de qué te quejas?", "pero si tiene los ojitos claros, quién como tú", "pero si nunca engordas, ojalá comiera como tú". Y claro, bajos esos estándares famoso yo podría encajar perfecto en lo que se hace llamar bello, pero no. No, porque desde pequeña que me han molestado por ser orejona. No, porque mi ascendencia árabe me heredó una nariz prominente y por dios que gozaban con burlarse de ella desde que era una pequeña niña. No, porque tuve que usar frenillos y tener los dientes chuecos era blanco de burlas. No, no y no. Lamentablemente no nos enseñan a mirar el interior de las personas, nos enseñan a memorizar decálogos de belleza y a ir chequeando quienes los cumplen y quienes no, para que a partir de ellos vayamos construyendo las relaciones enfermizas y tóxicas que tenemos con otros.
¿Quién dijo que las orejas pegadas a la cabeza son hermosas y las grandes y despegadas a la cabeza con horribles? ¿Quién dijo que la nariz prominente te hace más tosca y a la vez menos femenina y menos bella que la nariz recta y diminuta? ¿Quién dijo que las morenas tenemos menos oportunidades? ¿Quién dijo que la delgadez te estiliza y la gordura te deja fuera de ser hermosa? ¿Quién estigmatizó las palabras gordo y bajo (entre otras) como sinónimos de negatividad y problemáticas de las que todos quieren escapar? ¿Quién dijo que tatuarse te hace menos profesional y más antisocial? ¿Quién dijo que tener las piernas lisas es más bello que una piernas contornadas por la grasa y la celulitis normal que casi todos tenemos? ¿Quién dijo que maquillarse es la única manera de resaltar lo hermosa que todas somos y llevamos dentro? ¿Quién dijo que depilarse te hace más higiénica? ¿Quién dijo que a la menstruación hay que llamarle "estoy en mis días"? ¿Quién dijo que no optar por ser madre te hace menos mujer?...
Años me costó entender que soy yo la responsable de que la belleza sea entendida por mí y aceptada por mí como yo quiera hacerlo. Años me costó desprenderme del qué dirán (y que creo que aún estoy en proceso) y decir y hacer lo que me nace del corazón. Años me costó mirarme al espejo y ver mi interior y saber que al estar conectada con esa subjetividad propia, podría reflejar la belleza que para mí era entendida como belleza. Años me costó mirar mis pechos y no acomplejarme el no tener las medidas establecidas, y mirarlos ahora como únicos, bellos y míos. Años me costó entender que no por ser rubia de ojos azules como mis hermanos, no era más que la hermosura de la diversidad de los colores humanos. Años me costó entender muchas cosas, hoy las comprendo, las concientizo y las hago parte de mí intensamente.
Hoy me acepto tal como soy. La moda imperante ya no me obliga a ser lo que se espera de mí, a lo que se espera de ser mujer, usando por ejemplo, vestimentas poco prácticas, zapatos con tacones inverosímiles que sólo generar dolor y no te dan altura de mira (que es lo que hace falta), maquillaje que oculta esas marcas que la vida dejó en mi rostro y que estoy orgullosa de llevarlas conmigo, atuendos que oculten esa pancita mía que poco a poco voy amando, palabras que las mujeres no debiesen decir sólo por ser mujeres y que hoy utilizo con empoderamiento y firmeza. No quiero ser más esclava de la cultura dominante, de esa cultura que te amarga poco a poco, que te hace desconfiar de ti misma, que te hace menospreciarte y no valorarte, que te hace compararte y denigrarte por ser mujer, que te hace olvidar que más que hombres y mujeres somos seres humanos todos con los mismos derechos y deberes (o así debiese ser), que te hace creer que el desnudo femenino es pecaminoso y no una expresión de la belleza misma de cada una de nosotras, que no te permite emanciparte física, mental y espiritualmente... que no te permite construir por ti misma lo que es ser mujer.
Despleguemos nuestras alas y dejemos volar a esa persona interna que sueña y muere por ser quien es, sin ataduras ni prejuicios. No permitamos que la sociedad enferma en la cual estamos insertos, siga introduciéndose en lo más profundo de nuestro ser, invalidando a cada una de nosotras como seres únicos, con bellezas irrepetibles y maravillosas en sí mismas. No dejes que te destruyan desde los más íntimo de tu ser, desvalorizando tu cuerpo, su mente y tu alma. Constrúyete a ti misma como tu lo desees, cómo tu lo quieras, cómo sólo tú sabes amarte... porque tú belleza la construyes tú misma.



Es difícil juzgar a alguien que haya provocado daño a otro por culpa de esos estúpidos estereotipos impuestos por esta repugnante sociedad, muchos aún no abren los ojos cómo tú y llegan a edad adulta siendo masa (triste realidad mayoritaria) . No debe ser fácil recorrer ese camino de autoconocimiento, sobre todo si se carece de apoyo, un apoyo que es ausente incluso en los núcleos familiares... Me encantaron tus palabras, me encanta que concientices quién eres, que vales, cuál fue tú pasado pero por sobre todo tú presente y respecto a tú futuro.... Tú futuro será "educar" si las familias no lo hacen creo que tienes la oportunidades de ayudar a esas pequeñas personitas en formación a ser mejores seres humanos y que concienticen estas palabras llenas de belleza..... Un mejor mundo está en tus manos.... Atte.
ResponderEliminarE.Y
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Como dice Simone De Beauvoir, "el problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres"... de una y otra manera, a las mujeres nos ha tomado tiempo asumir la misión de hacer valer nuestros derechos (sin olvidar los deberes como seres humanos). Hoy yo decido hacerme cargo y agradezco que existan personas como tú que se sensibilicen, de ahí parten los cambios... ahora es tiempo de actuar.
EliminarAbrazos :) Atte F-M.